Mi abuelo Luis decía que a él le hubiera gustado ser hijo suyo, porque el mundo siempre progresa hacia adelante. Es muy esperanzador, y es gracias a las personas y empresas.

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Mi abuelo Luis decía que a él le hubiera gustado ser hijo suyo, porque el mundo siempre progresa hacia adelante. Es muy esperanzador, y es gracias a las personas y empresas.
El otro día un amigo me decía: “Te veo especialmente contento”. Y le respondí: “Si me das tres minutos, te explico”. Si hay algo realmente bonito del crecimiento es la posibilidad de que las personas comprometidas con un proyecto puedan evolucionar y prosperar. Es uno de los pilares fundamentales del propósito de Baviera. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido estas semanas con dos personas que se incorporaron a Baviera hace 17 años y que, con dedicación, entrega y compromiso, han llegado hoy a posiciones de alta responsabilidad. Una de ellas es Leire, actualmente gerente de las clínicas de San Sebastián, que empezó como auxiliar de clínica en esa misma ciudad cuando iniciábamos el proyecto. Y como podéis imaginar, en 17 años no todo ha sido fácil, pero hay personas a las que las adversidades les hacen mejores. Y el otro es Luis., para mí, un héroe. Porque con cinco hijos, sin conocer el idioma ni el negocio, se fue a dirigir nuestras clínicas en Alemania, trasladando su vida de Pamplona a Frankfurt. Y en el último Consejo ha sido nombrado CEO de la compañía, liderando los cuatro países en los que estamos presentes. Muchas gracias pareja de Ases 🙏🏻
Os adjunto algunos “hitos” del pasado año 2025 que acabamos de publicar en la CNMV.
Hace 34 años, en una notaría de Valencia, constituimos Clínica Oftalmológica Baviera, S.L. (COB). Años más tarde cambiamos a Clínica Baviera (CB); y hoy somos simplemente: BAVIERA (B).
Si quieres dirigir una empresa necesitas saber de finanzas, marketing, estrategia, leyes y sobre todo, conocimiento sobre aquello a lo que te dedicas; … pero no será suficiente, a medida que pasen los años, necesitamos aprender también aspectos sobre la condición humana. Tendremos que aprender psicología y filosofía práctica.
Al final de cada año me gusta recordar y apuntar cuáles han sido los mejores días. Antes solían ser celebraciones, fiestas o logros profesionales. Pero con los años, cada vez destacan más esos días de calma, plenitud, inspiración, conexión amorosa con las personas y libertad. Y esto me ayuda, poco a poco, a crearme una brújula vital para ir apreciando cosas maravillosas que antes dejaba pasar.
Estamos en septiembre, pero ya sé que este año uno de esos días será el 28 de abril, el día del apagón en España.
En Clínica Baviera vivimos anécdotas inolvidables: puertas eléctricas que no se podían cerrar, compañeros que se quedaron a dormir en la clínica o improvisando soluciones creativas;… volvió espontáneamente a verse actos de afecto entre todos (humanidad).
En la calle sin móviles, la gente se miraba a los ojos, conversaba y conectaba de verdad. Sentí la misma vitalidad que cuando de niño jugaba en la calle a las canicas. No podías comunicarte con tus seres queridos pero los sentías porque sabias que todo estaba bien.
Soy un convencido del valor de la tecnología y la humanidad: haciendo balance, sin duda, nos hace la vida mejor. Pero ese día me di cuenta de que necesitamos equilibrio; la tecnología es como un bisturí: bien usada salva vidas, pero mal utilizada puede hacernos mucho daño.
¿Más tocadiscos y menos Spotify?
👉 ¿Y tú? ¿Como viviste el apagón? ¿cuál ha sido el mejor día de 2025?
Tenía 24 años y trabajaba en Price Waterhouse. Un día, una compañera me dijo que nos dejaba, que se iba a casar con un compañero de la oficina, y que eso era incompatible con que siguiéramos juntos en el trabajo. Que pena, no lo entendí. El socio responsable de RRHH me dijo entonces que con los años lo comprendería, que era joven. Bueno… creo que sigo siendo joven (58 años) porque sigo sin entenderlo.
Hoy veo cómo un directivo con 39 años en una compañía (CEO de Nestlé) es cesado por el hecho de desvelar una relación sentimental con una compañera. Desconozco los detalles, y cualquier comentario puede ser sesgado, pero si no hay otros motivos detrás, lo que se traslada es un mensaje simplista y frívolo sobre algo tan bonito como es el amor.
El amor en todas sus formas: sentimental, filial, fraterno, espiritual, al trabajo, a la naturaleza… le da color a la vida.
Por suerte, en Clínica Baviera hemos podido adaptarnos, resolver y apoyar las diferentes relaciones humanas de amor, desamor, matrimonios, hijos, rupturas… En definitiva, respetar la vida de las personas como desearíamos que respetaran la nuestra. Y es cierto que no siempre es fácil, pero buscamos adaptarnos y encajar como si de un maravilloso puzle se tratara.
Me gusta la contabilidad porque hace balance entre lo positivo y lo negativo. Y me disgusta cuando se olvidan las cosas buenas que una persona ha conseguido y se le juzga únicamente por un hecho puntual, elevándolo a juicio categórico. Todos somos un conjunto de aciertos y errores (seres humanos).
Ayer disfrutamos de un día magnífico en Londres, donde celebramos una reunión de equipo (gerentes de clínicas y optometristas). Fue un encuentro muy enriquecedor: repasamos todos los avances logrados durante este año y, sobre todo, compartimos con ilusión los retos que vamos a afrontar los próximos meses.
He visto esta noticia y me ha llamado la atención, pero muchas empresas americanas son así. Espero que en Clínica Baviera la cultura siempre sea fuerte y permita que sea la persona la que tenga libertad y responsabilidad, y desde ahí progresaremos todo lo que podamos.
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